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Embarazada en pandemia

  • Foto del escritor: mujerestrabajadora
    mujerestrabajadora
  • 21 ene 2022
  • 3 Min. de lectura



Me gustaría compartirles mi experiencia porque estoy segura de que muchas mujeres trabajadoras se sentirán identificadas. A principios del 2021 me enteré de mi embarazo, sentí una gran felicidad, pero no puedo negar que también sentí mucho miedo. Miedo a la incertidumbre, a contagiarme de Covid, ¿dónde llevaría los cuidados prenatales? ¿dónde daría a luz? ¿qué me dirían en la universidad? ¿qué pasaría con mi beca? Afortunadamente tuve mis dos dosis de vacuna anticovid estando embarazada, eso me dio cierta tranquilidad.


Como estudiante de posgrado tengo derecho a una beca de manutención del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pero en su reglamento establece claramente que un embarazo es causa de baja. Al leer esta cláusula de inmediato sentí una gran indignación, cómo es posible que, a las estudiantes de posgrado, quienes somos mujeres maduras y que en cualquier momento podemos decidir ser madres, se nos niegue el derecho a seguir recibiendo una beca que más bien considero un salario, ya que el desempleo me llevó a optar por esta opción.


Otra situación que me causó indignación fue enfrentar la falta de licencia por maternidad, como estudiante no tengo derecho a eso. Mi bebé nació por cesárea, tuve complicaciones con la lactancia y estuve al borde de una infección, por lo que me tomé dos semanas de descanso sin asistir a las actividades académicas. Cuando volví a las clases vía remota me sentía aún cansada, mareada y con dificultad para mantenerme sentada durante los seminarios de 3 horas, sin embargo, no tenía opción, tres faltas son causa de baja y por lo tanto cese de la beca.


Incluso quise dar de alta a mi bebé en el IMSS y cuál fue mi sorpresa al enterarme de que como estudiante no tengo derecho a eso tampoco. Es más, tuve que destinar buena parte de mi beca para los gastos de atención prenatal, el parto y atención postnatal, así como buscar la manera de seguir cumpliendo con las actividades académicas y a la vez atender a mi bebé porque tampoco tengo derecho a guardería.


Mi esposo está trabajando vía remota algunos días y otros días de manera presencial, así que hemos tenido que organizar nuestros tiempos para atender a nuestra bebé.


En fin, mi experiencia me ha llevado a reflexionar sobre las dificultades que enfrentamos las madres trabajadoras, porque yo me considero una trabajadora, me pagan por estudiar, debo cumplir con un horario, me exigen tiempo completo. Y es que las madres trabajadoras estamos sujetas al capricho del patrón, es decir, a aceptar lo que nos dan, a solucionar como podamos la maternidad, las dificultades en el embarazo, el parto, la lactancia, la atención pediátrica, etcétera.


Las invito a que compartamos nuestras experiencias como madres trabajadoras, probablemente nos enteremos de que las condiciones que enfrentamos son similares, unas tendrán derecho a licencia por maternidad, a guardería, a destinar una hora de la jornada laboral a la lactancia, muchas otras no tendrán derecho a nada. Pero lo que sí compartiremos, y eso lo tengo por seguro, es la preocupación por tener las mejores condiciones en el embarazo, parto y cuidados de nuestros bebés, la preocupación de ofrecerle una vida digna a nuestros hijos.


Para alcanzar esta gran meta tenemos que sentarnos a platicar y tomar una decisión: nos conformamos y guardamos silencio, o alzamos la voz y luchamos para arrancarle a la patronal lo que debería correspondernos como madres trabajadoras.

 
 
 

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