top of page

Aprender en casa; entre la desigualdad de clases y la sobrecarga de trabajo

  • Foto del escritor: mujerestrabajadora
    mujerestrabajadora
  • 30 ago 2020
  • 4 Min. de lectura


Por Eugenia Muñoz


A partir de la pandemia por COVID 19, el sector educativo se vio rebasado por las condiciones y en la necesidad de buscar nuevas estrategias para continuar con el ciclo escolar. La pandemia y las nuevas modalidades de aprendizaje han tenido estragos tanto en maestros como estudiantes, no obstante, es importante traer a este debate el papel de las madres de la clase trabajadora.

Una gran parte de las familias mexicanas aun descargan la mayor parte de las tareas de crianza y educación en las mujeres, incluso en los casos donde ambos padres trabajan. 

Al inicio de la pandemia cuando aún no se tenía claro lo que estaba por suceder y se pretendía que el confinamiento fuera solo cuestión de un par de meses, nuestros hijos fueron enviados a casa de un día para otro.


Inmediatamente se formaron grupos de “whatsapp” de madres de familia (con participación casi nula de los papás), para hacer llegar las tareas a cumplir en este periodo, poniendo sobre las madres la responsabilidad de estar al pendiente de la información que ahí se transmitía. No fue una, sino muchas madres que a través del “whatsapp” solicitaban que ya no se mandaran tantos mensajes, pues el celular les sonaba en su lugar de trabajo y otras tantas expresaban que no era capaces de procesar toda la información vertida en dicho grupo pues les era imposible revisarlo hasta el final de la jornada laboral.


Quienes estábamos trabajando desde casa tuvimos que combinar el cumplimiento a las exigencias laborales, a la par que atendemos tareas del hogar y educación de los hijos.

En un país donde las condiciones materiales obligan a miles de jóvenes a dejar la escuela para tener que trabajar y otro número importante de mujeres han dejado los estudios para afrontar la maternidad a edades tempranas, no podemos esperar que las familias cuenten con las herramientas para auxiliar a los menores.


Para muchas madres, adquirirlas les implico una gran inversión de tiempo. Una labor abismal que se acentúa en las mujeres trabajadoras y en las que tiene más de un hijo en educación básica.


Al final de día las mujeres de nuestra clase están sobrecargadas y agotadas, mientras que las familias de la burguesía cuentan con los medios para pagar las escuelas con las mejores plataformas virtuales, contar con las herramientas necesarias para estudiar desde casa e incluso pagar tutores en caso de ser necesario. 

Posterior a ese primer periodo, en un intento de hacer gala de la modernidad del sistema educativo y los avances en los medios de comunicación y redes sociales, en Baja California se implementó el uso de “Google Classroom” como plataforma virtual para atender las clases, sin embargo, estas estrategias han dejado ver la notable desigualdad social en la que vive inmersa la clase obrera en contraposición con el desarrollo tecnológico.


La primera desigualdad que salta a la vista es la que tiene que ver con el acceso a internet y a dispositivos para conectarse. No solo por la falta de ellos, sino también las diferencias entre el uso de una computadora e internet de manera fija en comparación con quienes accedían a través del uso de datos en teléfonos celulares.


La primera tarea que se asignó a las madres, fue registrar un correo electrónico en la página del sistema educativo estatal, ingresar a la plataforma de “Google Classroom” y dar de alta cada una de las asignaturas a cursar. Lo fácil o difícil de dicha encomienda se vio relacionado con la familiaridad que se tenía con ellas. Como era de esperarse hubo desde quienes en unos minutos ya lo habían resuelto hasta quienes tuvieron que invertir incluso días en solicitar apoyo técnico paso a paso a otras mamas para que sus hijos pudieran utilizar las plataformas.


Comenzó la llegada de trabajos y nos encontramos con la necesidad de sentarnos a estudiar con nuestros hijos, pues en la mayoría de los casos las tareas no estaban acompañadas de una clase o una explicación previa.


Un nuevo ciclo se avecina, a nivel nacional se ha definido una estrategia televisada, pero en Baja California todo parece indicar que seguiremos con el uso de herramientas virtuales, ahora incluso con mayores exigencias como tener espacios adecuados para el estudio, que los niños tengan la cámara prendida, etc. Lo cual deja ver la gran incomprensión o desinterés por parte del estado y del sistema educativo de las condiciones en las que viven los hijos de los trabajadores.


Se promueve un discurso moralista que asigna la responsabilidad a las familias y particularmente a las madres por el aprendizaje de sus hijos. Se romantiza el home office como la forma ideal de conjuntar la crianza con el trabajo asalariado, mientras que a nosotras nos queda claro que es una forma más de sobre explotación de las mujeres proletarias. Quienes no cumplen con las expectativas serán llamadas negligentes, quienes se sacrifiquen con esfuerzos sobrehumanos serán heroínas.


"El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera, sin aliviarla de sus cuidados de ama de casa y madre". (A. Kollontai)

 
 
 

Comentarios


bottom of page